Críticas

Contando estrellas

El mundo ha cambiado, já!

Por desgracia ha cambiado bien poco…guerras movidas por el fanatismo, luchas de poder, persecución y aniquilación de lo diferente. La ventana al mundo del siglo XXI guarda cierto paralelismo con la del siglo IV d.c.
La religión sigue siendo un arma con la que luchar. Tal y como refleja Amenábar en su película, lo que antiguamente eran piedras hoy son bombas. La defensa de los ideales es lícita siempre y cuando no dañes a terceros, el problema está en considerar que esas personas se merecen tu respeto.

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Noticias

¿Para cuándo una de los Pilares?

Sí, lo exijo! Desde aquí demando la adaptación cinematográfica de Los Pilares de la Tierra.
Se trata de una apuesta muy arriesgada, lo sé, pero quien ha amado los libros desea ver en imágenes lo que Ken Follett creo con las palabras.
Magestuosa obra literaria, impresionante de principio a fin. Junto a su hermana gemela Un Mundo Sin Fín, el lector se adentra en una sociedad regida por el poder, la lucha de clases, pero sobre todo, un mundo donde el amor es capaz de traspasar fronteras.
El reto está servido! Espero no equivocarme y poder, algún día, disfrutar de la unión de dos pasiones, literatura y cine.
Tres, dos, uno…Acción!

Actualización: Acabo de recibir un comentario muy gratificante. En él se me informa de que la adaptación de Los Pilares de la Tierra está en marcha en formato de mini-serie. Sinceramente me deja mal sabor de boca, esperaba disfrutarla en la gran pantalla, con todo el esplendor que se merece. Gracias a Luis Miguel Coballes por la informacón.

Ken Follet

Críticas

¡Oh capitán, mi capitán!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado,
la nave ha salvado todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!
¡oh rojas gotas que caen,
allí donde mi capitán yace, frío y muerto!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas,
levántate, por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín,
para ti ramilletes y guirnaldas con cintas,
para ti multitudes en las playas,
por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente,
derribado, frío y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven,
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
la nave, sana y salva, ha anclado, su viaje ha concluido,
de vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad campanas!
Mas yo, con tristes pasos,
recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.

Walt Whitman

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